martes, 17 de noviembre de 2009

Una adecuada alimentación, un reto para los jóvenes de hoy.

Los jóvenes cada día son más inactivos, encuentran el ocio en el ordenador, en los teléfonos móviles, dejando a un lado la actividad física y una correcta alimentación.


La mayoría de los adolescentes no hacen ejercicio diario ni tienen una alimentación saludable. La etapa entre la adolescencia y la vida adulta se caracteriza principalmente por adquirir más autonomía. Los jóvenes cada vez son más autónomos a edades más tempranas y uno de los aspectos de esta autonomía es la alimentación: cada vez deciden más qué comer. Y no tan sólo deciden qué comer, sino también dónde, cómo y cuándo quieren comer.

La adolescencia y especialmente la pubertad, son etapas de un gran crecimiento físico, con una aceleración en el aumento de la talla y el peso, como no se había experimentado nunca en la infancia. El adolescente necesita del aporte de una cantidad de calorías diarias muy superior a la que requerimos los adultos, lo que en parte explica la voracidad que muchas veces observamos en su forma de comer.



No existen los alimentos buenos ni malos, pero sí hay alimentos que se deben consumir en más cantidad o más a menudo, como son las frutas, verduras, legumbres y pescado, que tienen una presencia muy reducida en la dieta de los jóvenes.


Comidas juveniles

Los vicios juveniles son los refrescos, que añaden cantidades de azúcar no siempre necesarias. La principal bebida debe ser el agua (dos litros al día). Las patatas fritas, palomitas, galletas saladas, etc.) Aportan una gran cantidad de energía innecesaria. Por esta razón, hay que aprender a consumirlos con moderación, sin excesos.

Además les gusta a los jóvenes comer en restaurantes de comida rápida -fast food-, y como acompañante prefieren tomar todo tipo de gaseosa, siendo éstas las peores alternativas para una alimentación adecuada.

La alimentación monótona es aburrida, y los jóvenes deben conocer la variedad de alimentos existente para poder llevar una alimentación equilibrada sin que exista déficit de nutrientes. El bajo consumo de calcio en esta etapa puede implicar el desarrollo de osteoporosis en la etapa adulta, por eso es necesario el consumo de 2-3 raciones de lácteos diarios.

Un adolescente no tiene por qué aburrirse o "sufrir" para alimentarse en forma correcta. Si se proveen en forma equilibrada de esta mayor cantidad de calorías que necesitan, podrán continuar disfrutando de sus comidas preferidas, acompañando el crecimiento normal de la edad y además, alimentándose en forma sana.



Problemas causados por una mala alimentación

- Obesidad.
- Depresión.
- Acné.
- Trastornos de la Conducta Alimentaria (Anorexia / Bulimia).


¿Cuáles son los errores que más frecuentemente cometen los adolescentes al alimentarse?

En primer lugar, es muy común que salten comidas, sobre todo el desayuno o la merienda, lo que trae aparejado algunas consecuencias metabólicas: como la exagerada secreción de insulina y favorecen el desarrollo de enfermedades como la obesidad y la diabetes. Además, el gran consumo de comidas de bajo aporte energético (ya sean golosinas, snacks, y otros) distrae su apetito para los alimentos energéticos.

jueves, 5 de noviembre de 2009

LAS TIC's Y LA EDUCACIÓN

Sabemos que la computadora fue inventada a mediados del siglo pasado; y las computadoras portátiles llegaron al mercado después de 1975; e Internet se hizo público para muchos países incluido el nuestro y la Web comenzó a enriquecerse a mediados de la década de los 90. Esos grandes hitos están entre los más visibles de la revolución que han experimentado las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en los últimos 60 años.
Desde hace varias décadas se comenzó a especular sobre el impacto que la revolución en las TIC's podría tener en la educación, en todos sus niveles. Esa especulación, y los múltiples ensayos que la siguieron, se han convertido en los últimos años, especialmente a partir del desarrollo de la Web, en un gran movimiento que está transformando la educación en muchos lugares del mundo.

Infortunadamente, no se ha cumplido una de las predicciones de la especulación inicial, que la revolución de las TIC permitiría a los países en desarrollo mejorar sus sistemas educativos a pasos agigantados, hasta alcanzar a los de los países ricos. Por el contrario, lo que se observa en años recientes es un aumento en la brecha entre la típica escuela de países subdesarrollados y la moderna escuela en muchos países desarrollados.

Eso no tiene necesariamente que ser así: los gobiernos de América Latina tienen ahora la gran oportunidad de transformar sus sistemas educativos; de mejorar la calidad de sus escuelas; de reducir la inequidad en las oportunidades que se ofrecen a los jóvenes de los diferentes estratos socioeconómicos de sus países; y de preparar a su población para los retos que entraña la economía globalizada, muy competitiva, de la sociedad del conocimiento característica del siglo XXI.

Pero, como también quedó dicho atrás, hay otra razón muy importante para que los gobiernos se comprometan en la incorporación masiva de las TIC en sus sistemas escolares: las TIC, bien aprovechadas, tienen el potencial de enriquecer muchísimo y a bajo costo los ambientes de aprendizaje en los que se educan niños y jóvenes latinoamericanos. Y esos ambientes enriquecidos permitirían niveles de aprendizaje y de desarrollo de competencias mucho más elevados que los que existen hoy. Los costos de los computadores, de sus equipos periféricos, como escáneres o impresoras, y de muchos dispositivos digitales como cámaras, sensores, sondas, agendas, teléfonos celulares, etc., que funcionan con los computadores o en lugar de ellos, han bajado dramáticamente. Empiezan a verse ya programas pilotos con computadores diseñados especialmente para uso escolar, con precios reducidos, como el XO de la Fundación “One laptop per child (OLPC)” o como el Classmate de Intel. Esos equipos traen incorporados varios dispositivos valiosos, tienen especificaciones técnicas apropiadas para el uso escolar y vienen con una serie de programas de software suficientes para gran variedad de aplicaciones.

La propuesta de los fabricantes de estos equipos es llegar a la situación “uno a uno”; un computador por cada niño o joven; e, idealmente, un computador cuyo usuario pueda tenerlo y usarlo tanto en la institución educativa como en su casa.
Solo cuando se llega a una situación de “uno a uno” pueden los estudiantes usar el computador todo el tiempo y para todas las áreas o materias como herramientas de la mente. En la situación convencional de aulas o laboratorios de cómputo, aún en las instituciones educativas en las que se llega a relaciones de 10 estudiantes por computador, es muy difícil avanzar más allá. El número limitado de horas en las que el estudiante puede usar los equipos dificulta mucho un progreso mayor.


El conocimiento de los conceptos fundamentales de las TIC y las habilidades en el uso del hardware y del software componen el primer paso. El segundo, está relacionada con el uso y la producción de los contenidos de la información, tanto en la Web como en los medios digitales en general.
La mayoría de los latinoamericanos se ha educado sin acceso a una cantidad siquiera apreciable de fuentes de información y conocimiento: libros, revistas, diarios, enciclopedias, etc. En la nueva realidad, el acceso a la Web con su inmensa cantidad de recursos valiosos y, al mismo tiempo, de material inútil y basura, exige el desarrollo de una primera competencia nueva: la de manejo de información; que capacita al joven para definir el problema de información que enfrente, escoger, ejecutar y refinar su estrategia de búsqueda, juzgar la validez de las fuentes de la información obtenida y procesar esa información.

Esos ambientes de aprendizaje, enriquecidos mediante el uso generalizado de las TIC, son lo que realmente pueden transformar la calidad de la educación.